Empieza por el uso del inmueble.
Una nave industrial, un comercio y un desarrollo residencial tienen necesidades distintas. Explica qué actividades se realizan, si la obra es nueva o existente y qué cambios se esperan.
Reúne la información disponible.
Ubicación, condiciones de acceso, planos, fotografías y lista de equipos previstos. Añade las fechas deseadas y las restricciones de horario de la obra.
Define qué debe incluir la propuesta.
Pide que se describan los trabajos, materiales, entregables, exclusiones y condiciones. Si faltan datos, una visita técnica puede ayudar a precisar cantidades y alcance.
Compara propuestas con el mismo alcance.
Antes de comparar importes, revisa que las propuestas contemplen los mismos trabajos y responsabilidades. Una cotización debe permitir entender qué se va a ejecutar y cómo se coordinará con la operación del inmueble.
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